La semana pasada tenía lugar el
V Foro de Industrias Culturales. Todas los debates giraron en torno a la idea
de la digitalización de la cultura y a si esto iba a suponer un apocalíptico
final para la industria cultural tal y como la conocemos hoy o si por el
contrario la industria cambiaria hasta integrarse totalmente con el sistema
digital.
El principal problema que
cualquiera ve en integrar la industria cultural en el sistema digital es la remuneración.
Sabido es por todos que el modelo de negocio en internet no es muy fructífero en
España, puede verse en la primera entrada de este blog “Consumo Cultural Juvenil” una encuesta realizada a jóvenes universitarios en la que el 95% de
los encuestados afirma que descarga contenidos gratuitos de internet sin pagar
nada por ellos.
En base a este tema discurrió
la penúltima charla de este Foro, La
Cultura de lo gratuito y los derechos de autor en la que se pudieron ver
distintas opiniones debido a la diversidad de los participantes:
Ponente: Agustín Díaz Yanes, director de cine.
Modera: José María Calleja, doctor en Ciencias de la
Información y profesor de Periodismo.
Intervienen:
·
Rubén
Caravaca, facilitador y comunicador cultural.
·
Carlos
Garriga, director de GGCOM.
·
José
Manuel Gómez Bravo, director de Propiedad Intelectual de PRISA.
·
Stéphane
M. Grueso, director y productor de documentales y no ficción.
·
Alejandro
Perales, presidente de la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC).
 |
La cultura de lo gratuito y los derechos de autor. Belén diego. |
Para mostrar diversidad de opiniones,
primero se analizará la opinión del Director de cine Agustín Díaz y acto
seguido la del facilitador y comunicador cultural, Rubén Caravaca.
Agustín Díaz empezó su intervención
resaltando el concepto que se tiene en España del gratis total, un concepto que
es invencible, sólo se puede la ley lo puede vencer. Además resaltaba la
facilidad del funcionamiento, descargarse cultura gratis de internet es tan
sencillo que cualquier puede hacerlo lo que ayuda sin duda a su uso habitual.
A su vez, Agustín explicó y desmontó las
tres principales objeciones que siempre escucha de la gente que está a favor de
la cultura gratis:
1. La cultura es un bien
común, nos educa y hace libres. Sin embargo es una industria que mueve dinero,
además para hacernos libres debe haber diversidad en esa cultura, si no fuera
industria y la creara solamente el gobierno, no nos haría libre ya que sólo recibiríamos
la cultura que el gobierno quisiera que recibiéramos.
2. La cultura tiene que
aclimatarse a las nuevas tecnologías. El mercado digital es un kaos que además
se ve favorecido por las empresas de telecomunicación que son las encargadas de
suministrar internet.
3. Argumentos en contra de
los derechos de autor. En su origen, los derechos de autor se crearon para
defender al escritor. Son una barrera contra la injusticia.
Por otro lado, Rubén Caravaca habló sobre
la ausencia que hay en estos debates de creadores o consumidores. Señaló que
siempre suelen centrarse en el IVA y la industria como tal. También recalcó la
falta de mujeres en esta mesa de debate cuando en el mundo de la industria
cultural, el 75% de los trabajadores son mujeres.
Además diferenció entre la Cultura libre,
aquella que necesita remuneración para poder desarrollarla sin el control de
ningún organismo superior, y la Cultura gratuita, que podríamos encontrarla por
ejemplo en las bibliotecas.
Rubén desmintió la idea del “gratis total”
ya que desde que te conectas a internet pagas, entonces no estás pagando por el
contenido cultural pero si por el suministro de internet para poder obtener ese
contenido.
La intervención de Rubén aportó posibles
soluciones para cambiar el modelo de negocio cultural. Teniendo en cuenta que
el consumo ha cambiado desde una cultura en la que se almacenaba todo a otra en
la que se comparte todo gracias a internet y las redes sociales. Para ello
aportó ideas como el pagar sin poner un precio fijo, un ejemplo de esto son los
Crowfunding, un artista pide ayuda
económica para llevar a cabo su proyecto (una película, un disco..) y los
consumidores aportan lo que crean que merece ese artista. Otra propuesta sería
pagar después de ver el espectáculo ya que el espectador puede valorar lo que
ha visto y aportar el dinero que crea conveniente.
Para Rubén, el principal problema que
tiene la industria cultural es que no se adapta al mercado nuevo y no tiene en
cuenta a los consumidores.
Como no podía ser de otra manera, en el
debate también se habló de la SGAE y se aportaron datos muy interesantes, por
ejemplo, el 1,73% de los socios de la SGAE se llevan el 75% de la recaudación
por los derechos de autor.
El debate sigue abierto, la cultura del
gratis total está arrasando es España pero el problema viene en que si cada vez
menos gente paga por la cultura, no se podrá realizar una cultura de calidad
independiente y libre de poderes ya que será solo el Estado el que tenga dinero
suficiente para poder producir material cultural. La sociedad es la que debe
decidir qué es lo que quiere, una cultura gratis y adoctrinante o una cultura
libre que conlleve una remuneración pero que haga a la sociedad independiente.